Diario Vasco

Eneko Goia: «Igual el error en Donostia 2016 ha sido no haber explicado en qué consistía el proyecto»

«Igual el error en Donostia 2016 ha sido no haber explicado en qué consistía el proyecto»
  • alcalde de san sebastián y presidente de la fundación de 2016, El alcalde donostiarra se muestra satisfecho de la Capitalidad Cultural y apuesta por dar continuidad a los valores que encarna el proyecto

El alcalde de Donostia y presidente de la Fundación de la Capitalidad, Eneko Goia, considera que el proyecto estaba bien formulado y se ha ejecutado en su totalidad, pero admite que quizás «igual el error que hemos cometido todos ha sido el de no explicar a la ciudadanía en qué consistía». Goia reconoce que hubo un tiempo en el que temió que el programa no pudiera ejecutarse a causa de los problemas en los que se vio envuelta la Capitalidad, pero se muestra satisfecho del legado que deja y, sobre todo, del proceso de aprendizaje que para la ciudad y para el Ayuntamiento ha supuesto la celebración.

–¿Cómo convencería a la ciudadanía de que Donostia 2016 ha sido un éxito?

–Porque marca un antes y un después en la ciudad. Ahora que ya toca a su fin, no un año, sino un largo proceso que ha durado cinco años o si se prefiere ocho, se puede decir que han pasado muchas cosas en todo este tiempo, con especial intensidad en 2016. Ha representado una experiencia que sí marca un antes y un después para la ciudad. No termina ahora, sino que empieza una nueva etapa.

–¿Hasta qué punto influye en la valoración positiva de las instituciones el hecho de haber temido por el proyecto?

–Sí. Somos muy dados a autoflagerlarnos todos, pero de un análisis objetivo a día de hoy se puede decir que del programa ganador del 2011 los contenidos se han desarrollado todos. Y desde ese punto de vista, eso que parece fácil no lo es. Y durante todo este largo tiempo que ha llevado la preparación de la Capitalidad ha habido momentos en los que eso estaba en cuestión. Lo hemos vivido y conocido en otras posiciones, a cada uno le ha tocado protagonizar lo que le ha tocado, pero eso ha sido así. Yo hace dos años no lo veía tan claro. Parece fácil, pero no lo ha sido.

–¿Se refiere a cuando llegó a la Alcaldía?

–Antes, antes...

–¿Se generaron unas expectativas exageradas?

–Cuando digo que puede haber una diferencia entre expectativas creadas y proyecto me refiero a que igual el error que hemos cometido todos ha sido el de no explicar a la ciudadanía en qué consistía el proyecto. Puede haber habido una cierta distancia, pero no en cuanto a la ejecución, sino en cuanto al proyecto: lo que buscaba, qué pretendía... Ojo, que yo creo que estaba bien formulado porque puede que haya quien piense que se debería haber hecho otra cosa. Yo no lo comparto demasiado porque para hacer otras cosas siempre hay ocasión.

–¿Se exageró ante Bruselas la necesidad de Donostia de hacerse con la Capitalidad?

–No. Yo creo que no, sinceramente. Lo que pasa es que en todo este tiempo las cosas han cambiado mucho y yo me he cansado de repetirlo a lo largo del año: cuando se formula por primera vez en 2008 la posibilidad de aspirar a esta Capitalidad se hace en un contexto determinado y como una ambición que trata de lograr la superación de un fenómeno violento que estaba presente. En todo el proceso posterior eso evoluciona y cambia. Y cuando llega al año en cuestión, ese discurso de la convivencia que pretendía algo muy interno se convierte en un discurso con más aplicación en un contexto europeo. Eso sí ha cambiado, pero yo creo que el proyecto no se ha exagerado;sólo han cambiado las circunstancias.

–¿Ha tenido alguna incidencia la Capitalidad en la convivencia de la ciudadanía?

–Yo creo que sí, lo digo sinceramente, y creo que va a seguir incidiendo. Ha establecido una serie de valores que si somos capaces de hacerlos perdurar van a aportar a esa convivencia. Nos hemos pasado cinco años hablando del valor de la convivencia como elemento central, algo queda, estoy convencido. Hay proyectos que hace unos años nos hubieran parecido más complicados de realizar, pero ‘Adiorik gabe’ es un ejemplo bastante claro de procesos que se han puesto en marcha con una enorme generosidad por parte de las víctimas. Eso no se tiene que quedar ahí, pero eso se ha hecho este año.

–¿Han encarnado las instituciones esa ‘educación en valores’, esa convivencia...? Hablamos de un Patronato que se ha denunciado a sí mismo.

–Hemos sido reflejo de la realidad que intentábamos superar a partir del propio proyecto de la Capitalidad. Como la vida misma. Es que la realidad era esa, no hay que poner paños calientes. Hemos tenido las dificultades que se derivan de nuestra propia situación, una situación que el proyecto trataba de superar como la cultura como instrumento. ¿Se ha conseguido? En parte seguramente sí y en muchas otras habremos puesto las bases para seguir trabajando en el logro de ese objetivo que no desaparece con el año.

–¿Ha traicionado Donostia 2016 sus propios valores en determinados momentos del año? Me refiero a episodios como el de la inauguración, el conflicto con los fotógrafos de la Milla de la Paz, la exposición del KM...

–Son cosas distintas. Creo que hay tropezones que nos demuestran la existencia de contradicciones internas que hay que resolver y gestionar. Y a veces se hace mejor y otras, peor. Pienso que eso es lo que ponen de manifiesto esos incidentes en la ejecución de parte del programa. Nadie ni nada es perfecto.

–¿Qué tal ha sido, en su opinión, la comunicación del proyecto?

–Ahí me mostré crítico al principio y aunque creo que se han dado pasos, sigo pensando un año después que se podría haber hecho algo más. No era fácil, también lo digo.

–¿Y se acertó al optar por crear una fundación para gestionar el proyecto, en lugar de por otro formato?

–Tengo mi propia valoración y yo también he aprendido con esto, lo que pasa es que tampoco quiero que alguien piense que critico una decisión adoptada en el pasado, de la que me siento partícipe. Si me lo preguntan hoy, igual diría que no hubiera optado por una fundación. Una vez visto, todo el mundo es listo. Algún consejo he dado en ese sentido a ciudades nominadas como Capitales Europeas de la Cultura que han venido a conocer nuestra experienciaz. Igual la fundación no era el instrumento más ágil que necesitaba un proyecto de estas características, pero no lo supimos valorar en su momento. Si tuviéramos que volver a hacer hoy optaríamos igual por otra cosa.

–Los cambios institucionales en estos últimos ocho años, ¿han restado algo de pasión a la Capitalidad?

–Yo no creo que sea por eso, que por otra parte, era un reto. Lo dije hace cinco años y medio, cuando nos nominaron: la Capitalidad Cultural Europea representaba una oportunidad y un reto a la vez. Si estás hablando de convivencia y al frente de ese proyecto tenían que estar las principales sensibilidades políticas de la ciudad, qué queríamos, pues eso es lo que hay. Desde ese punto de vista, suponía un reto y creo que ha sido bueno. No creo que la pasión se haya perdido por eso, sino que más bien se ha perdido por una concatenación de mensajes negativos en la gestación del proyecto. Generaron una imagen negativa y un desgaste. Lo otro –que el proyecto lo ideara uno, que hubiera un periodo intermedio con otro y lo finalizara un tercero– formaba parte del propio legado.

–Donostia 2016 ha involucrado a decenas y decenas de colectivos y entidades culturales, pero ha dejado también una buena lista de agraviados por el camino...

–Sí, eso es inevitable en este tipo de proyectos. Era una de las cuestiones centrales que se planteaba en la gestión del proyecto y también como autocrítica diré que no hemos sido capaces de trabajar lo suficientemente bien. Un ‘no’ no sienta bien a nadie y hay veces en las que da igual cómo lo trabajes, pero igual podíamos haber hecho mejor.

–Quizás el legado brinde una segunda oportunidad para recomponer relaciones...

–Probablemente así sea.

–Como presidente del Patronato de la Fundación, ¿qué le gustaría que preservara este legado?

–El lema central de ‘Cultura para la convivencia’ es algo que debe permanecer. Dentro de las apuestas que hace la ciudad, ésa por la cultura es clave; es algo que ya existía antes pero que a partir de ahora sale reforzada y eso se tiene que manifestar de múltiples maneras. A partir de ahí, surgen un montón de oportunidades, pero siempre desde esa premisa. Se suele decir de las personas que si no eres bonito por dentro es difícil que proyectes belleza exterior. Pues con las ciudades sucede igual.

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