Diario Vasco
Los actos de clausura terminaron con una multitudinaria fiesta.
Los actos de clausura terminaron con una multitudinaria fiesta. / EFE

Wroclaw también se da un 'notable' en una luminosa clausura de su Capitalidad

  • La ciudad polaca repasa su convulsa historia en la ceremonia dirigida por Chris Baldwin. La crisis política del país se reflejó en el cierre del año que ha compartido con Donostia

«Todo el esfuerzo que hemos realizado era para mejorar, como ciudad y como personas, y el reto se ha conseguido». El alcalde de Wroclaw, Rafal Dutkiewicz, lo tiene claro: la Capitalidad Cultural se cierra con 'notable', como piensan sus colegas políticos donostiarras respecto al balance del 2016 de San Sebastián.

Wroclaw, la urbe polaca que ha compartido este año con Donostia el título de Ciudad Europea de la Cultura, también ha despedido su Capitalidad este fin de semana con un intenso programa festivo y un balance oficial. Una luminosa ceremonia fue el epicentro de la clausura, luminosa pese a que trataba de la convulsa historia de esta ciudad que hasta el final de la Segunda Guerra Mundial perteneció a Alemania con el nombre de Breslavia.

La ceremonia fue dirigida por el británico Chris Baldwin, coautor, entre otros trabajos, de las galas olímpicas de Londres, y celebrada en el impresionante recinto del Centennial Hall, edificio construido en 1911 por el arquitecto Max Berg. Cerca de 5.000 espectadores asistieron a un acto con cientos de participantes que narró la historia de Wroclaw y terminó con una encendida defensa de la convivencia. El pasado nazi, los años del comunismo y la reconciliación desfilaron por la escena con un aire poético y una cuidada estética.

Para quien viene de San Sebastián la estancia en Wroclaw se presta en todo momento a las comparaciones entre las dos capitalidades. Entre los ciudadanos polacos se percibe un sentimiento mayoritario de que su 2016 «ha servido para proyectar Wroclaw en el exterior, aunque sobre todo en la propia Polonia», y una desigual participación en las propias actividades. Según explican los periodistas polacos que han seguido el día a día, «ha habido algunas con amplio seguimiento, como los grandes conciertos o exposiciones de tirón, y otras que han quedado reducidas a las élites».

Encuesta ciudadana

En el acto oficial de balance se presentó una encuesta en la que los ciudadanos evalúan «muy positivamente» el desarrollo de la Capitalidad, aunque será «a mediados de 2017» cuando se presente el resultado final con cifras concretas de lo que ha supuesto el 2016, según dijo el alcalde, que avanzó que el próximo reto será ser «green capital».

A la clausura asistió también el polaco Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, que mostró su preocupación por la deriva autoritaria que vive Polonia. Esta semana el gobierno central ha establecido nuevas restricciones a la libertad de expresión y los responsables de la Capitalidad, el propio alcalde y Tusk denunciaron los recortes.

Wroclaw 2016, que dirige Krzystof Maj, también dio cabida a cierta autocrítica con humor. Un coro de ciudadanos cantó una canción con algunos de los comentarios críticos con la Capitalidad realizados por la población durante estos meses.

En el cierre no se mencionó a Donostia, salvo un rótulo que repasaba algunas de las conexiones internacionales de la programación. Asistieron a los actos de clausura, en representación de San Sebastián, el concejal Jon Insausti y el director de Donostia Kultura, Jaime Otamendi.

La despedida de Wroclaw se hizo a lo grande. La ciudad invitó a periodistas de toda Europa y países asiáticos a vivir el cierre, en el empeño de «seguir proyectando la ciudad de cara al futuro». La clausura combinó los actos centrales con actividades en la calle, pese a los 5 grados bajo cero, y propuestas como el estreno de la ópera 'Il Trovatore' en un montaje coproducido con la Ópera Nacional de Polonia.

Mercados navideños

Wroclaw se sumerge ahora en sus animados mercados navideños, que llenan las plazas peatonales del centro. Cuentan los hosteleros que la Capitalidad «ha traído más turismo y ha logrado que se hable mucho de nosotros», aunque también hay sectores, como apuntaba un taxista, que sienten que «se había prometido mucho más de lo que al final ha sido todo esto, que ha costado mucho dinero público».

Al donostiarra que estos días habla en Wroclaw con políticos, ciudadanos y gentes de la cultura o del turismo todo le recuerda a los balances que se hacen en San Sebastián. ¿Se repetirán dentro de un año las mismas palabras en la danesa Aarhus y la chipriota Pafos, capitales europeas del 2017?

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